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Crónicas de la reunión de las comunidades de Europa

Lenno, Italia, 25 – 29 de agosto de 2025
¿Lenno? Para la mayoría de nosotros era un lugar desconocido. ¿Dónde queda? Para nuestros hermanos de Crema (Arnold Mukoso, Stefano Cankech, Manuel Aranda y Claudio Sabbadini) y de Milán (Lucio Ordaz, Sergio Zenteno y Saúl Ibarra) resultaba un poblado no desconocido. Esa pequeña localidad se encuentra a la orilla del Lago de Como y nos recibió el lunes 25 con sol, panorama verde, agua azulada y turistas. Además, está más o menos a la mitad de los 46 kilómetros de longitud del lago de norte a sur. Quienes se perdieron de esta belleza fue Eduardo Suances, Guillermo Jiménez y David Padrón, porque ellos participaron vía internet. Al extremo sur del lago se encuentra la ciudad de Como, la cual se volvió una parada obligada, antes de llegar al lugar del encuentro, para quienes llegaban de Madrid (Carlos Alonso, Josué Suaste, Fernando Saracho y Alfredo Vázquez, junto con Ana García). De alguna manera tenían que acallar las “leones rugientes interiores”, recrear la vista y entrar en contacto con la cultura italiana de la región.
De Roma llegamos Gerardo Gordillo y Edgar Sánchez, luego de varias horas de manejo. Como estaba previsto, también nos acompañaron hermanos de los gobiernos provinciales Armando Moreno, Armando Tovalín, Baltasar Góngora y José Bastarrachea.
Esta reunión es la cuarta que hemos tenido como zona/región Europa. Por eso queríamos dar un paso para organizarnos en la creación de proyectos comunes. Creíamos que, después del proceso vivido anteriormente, había llegado el momento de dialogar para entender qué sinergias queríamos y podíamos crear como zona de Europa. Por eso la presencia de la facilitadora Ana García V. Ella nos guió con su experiencia en los pasos metodológicos para alcanzar esa meta. A través de las entrevistas de unos con otros, de la escucha, del trabajo en grupos, la valoración de las cualidades de quienes participan y otros elementos, fuimos conociendo y metiendo en práctica el método “Indagación Apreciativa”. Sin duda fue un instrumento que nos facilitó llegar a conclusiones un tanto inesperadas y también motivadoras.
Los tres días de trabajo fueron intensos. Formamos diferentes grupos en los que no faltó la presencia de alguien de cada comunidad y de los representantes de los gobiernos. Mientras la lluvia lo permitió, aprovechamos el espacio al aire libre que ofrecía la “Casa de Espiritualidad Lago de Como en Lenno, Tremezzina” de las Hermanas Adoratrices Lenno. En cambio, el miércoles y el jueves una lluvia persistente nos obligó a buscar lugares de reunión en el mismo edificio. La lluvia no impidió las pláticas personales ni los encuentros espontáneos de recreación que también fueron parte importante del buen funcionamiento de la dinámica general.

Los tres aspectos que sintetizan lo que queremos trabajar hacia el futuro próximo son: el proyecto “Pronto” (en sus dos acepciones en español -rápido- e italiano -listo-) que mira al cuidado de nosotros mismos y de los hermanos para poder formar comunidades donde se dialogue, se motive, se trabaje y se descanse. Se propone “conseguir la unidad, un lenguaje común y cohesión para consolidar nuestra identidad misionera en Europa”. El proyecto de “Líderes organizados” abarca todo lo que es organizativo o estructural que es necesario tener en cuenta y se propone “darnos una estructura organizativa desde nuestro contexto cultural para avanzar en la posible constitución de una delegación europea”. El otro grupo presentó la iniciativa de un “Núcleo Félix” con la idea de que este concepto ayude a desarrollar los ejes transversales (Espiritualidad de la cruz, pastoral juvenil vocacional, pastoral de solidaridad y presbiteral) con una mentalidad y lenguaje cada vez más común. Por lo tanto, se propone “desarrollar el Núcleo Félix que fortalece nuestra identidad, nos dinamiza y nos impulsa a la innovación en proyectos comunes”.


Uno de los acuerdos comunes fue formar un equipo de coordinación para las diferentes iniciativas y organización de la zona. Agradecemos a Lucio Ordaz, Josué Suaste y Stefano Cankech su disponibilidad para este servicio.

Durante estos días volvimos a confirmar lo que en las previas asambleas hemos constatado: un ambiente positivo y fraterno entre todos nosotros. El jueves 28 de agosto por la noche concluimos con gratitud, satisfacción y un buen momento de agradecimiento de unos con otros de manera personal por lo realizado y las conclusiones que nos lanzan hacia el futuro próximo. El siguiente paso será ir poniendo en práctica estos programas e ideas que pueden beneficiar a las comunidades en su conjunto.


En la Eucaristía conclusiva, Gerardo Gordillo sintetizó bien lo trabajado motivándonos a la apertura al Señor que dirige nuestros proyectos. No faltó la foto al final y detrás de nosotros se veía el icono de Rupnik, grande cuanto toda la pared, con la escena del nacimiento de Jesús sobre un pesebre en forma de cruz y con sus brazos extendidos como en apertura a ser cargado y, al mismo tiempo, también en forma de cruz.
Quedamos muy agradecidos con las Hermanas Adoratrices por sus servicios, generosidad y disponibilidad en estos días. Tanto que ya reservamos el lugar para la reunión del próximo año. Por lo pronto, nos espera un tiempo intenso de diálogo, interacción e innovación para echar a andar lo que traemos en la mente y el corazón.
Edgar Sánchez, msps.
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COMPARTIR DE LA COMUNIDAD DE SAN FELIPE DE JESÚS

Después de muchos intervalos, logramos llegar a esta casa los que formaremos la nueva comunidad: Baltazar Góngora, como animador. Luis Manuel Sandoval como Vice animador, Carlos Fco. Vera como ecónomo y encargado de la delegación del Proyecto de investigación de carisma y la Espiritualidad de la Cruz. Carlos Quiñones, como Cronista y secretario, Guadalupe Ventura como encargado de la PV, José Isak como director espiritual de la Adoración Nocturna y Alfredo Laso, MM Sp S. Un último integrante, provisional, es el Diácono Gustavo Hernández, el cual viene desde la Comunidad de Huexotitla entre semana para terminar sus estudios de Teología.
El encuentro entre nosotros ha sido muy fraterno, ya que cada quien en su modo de ser ha puesto todo lo que está de su parte para sentirnos alegres y bien dispuestos en la comunidad. Por ejemplo, Alfredo con esa capacidad de reunir fotografías, no tardó en poner en la biblioteca las fotos de los papas desde León XIII hasta León XIV.
Al acabar de hacer la planeación, nos dimos cuenta que hay que empezar de nuevo en muchas cosas, ya que venimos arrastrando lo que dejó la pandemia.
El cronista propuso que con un talante de sinodalidad, de ahora en adelante la crónica no sea lo que ve el cronista, sino que todos los que quieran de la comunidad, pueden incorporar los sucesos que cada uno tenga, por eso ahora les mandaremos el saludo de cada uno de los integrantes de nuestra hermosa comunidad:
- José Alfredo Laso: Los saludo cordialmente.
- Hola los saluda Carlos Francisco Vera. Estoy en esta comunidad, desde hace un año y cuatro meses, sirviendo en la pastoral del Templo y a cargo de la Delegación del Carisma de la Espiritualidad. Hemos ido consolidando una comunidad fraterna que valora y entiende la misión de este Templo. Cuando vengan por el Centro de la Ciudad, los esperamos con los brazos abiertos.
- Yo, Luis Manuel Sandoval los saludo con el deseo que estén tan contentos como yo ahora, estamos estrenando “Animador” y se ha agregado un miembro más; Lupillo.
- Guadalupe Ventura Ventura, les saludo con mucho gusto desde San Felipe de Jesús, en mis primeros 17 días en esta comunidad
- Saludos soy Baltazar, tengo un mes de haber llegado a esta comunidad, presto mi servicio como animador. Con alegría vamos construyendo una comunidad de diferentes generaciones y riqueza en el servicio pastoral.
- Al entrar al Templo de San Felipe resuenan las palabras de Nuestro Padre “Nada de lo que se refiere al sacerdocio nos debe ser indiferente”.
José Isak

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Cincuenta años de vida consagrada

Crónica de un encuentro celebrado entre gratitud, vocación y memoria
José Marcos Alba Romo, MSpS
En el Altillo, lugar lleno de simbolismo para nosotros, nos reunimos del 13 al 17 de agosto cinco Misioneros del Espíritu Santo para celebrar medio siglo de profesión religiosa. El encuentro, organizado con ilusión y cuidado, fue una ocasión para agradecer y renovar nuestro sí al Señor, y para compartir en fraternidad los caminos recorridos por cada uno y para vislumbrar las sendas que nos quedan por recorrer.

Nos reunimos para celebrar este acontecimiento: Mons. Gustavo García Siller y los padres Fernando Torre, Carlos Quiñones, Luis Carlos Cervantes y Marcos Alba. A nosotros se suma la memoria y la presencia invisible del P. Antonio G. Saravia (Archi), que nos acompaña desde el cielo. Fue una experiencia de convivencia, celebración y reflexión, que tuvo como escenarios el Altillo y los lugares que son para nosotros memoria y tradición de nuestra opción como MSpS.
Fuimos llegando el primer día al Altillo. El P. Luis Carlos cervantes llegó al día siguiente. La alegría de un reencuentro que no requirió más protocolo que abrazos, risas y chacoteo compartido. El primer día fue, sobre todo, de compartir informal. Allí, entre la familiaridad de lo cotidiano, cada gesto decía que la historia común seguía viva: recuerdos, anécdotas, bromas, chistes, se sintieron en el aire. Uno siente, en esos momentos, que la crónica no es solo lo que ocurre, sino cómo se lo vive: conversaciones, risas, confidencias, oración, alimentos, que se fueron tejiendo entre quienes hemos compartido años de fraternidad y servicio, de amistad y búsqueda. Cerramos el día con la Eucaristía, presidida por el P. Marcos Alba.
El segundo día comenzó con la Eucaristía compartida con las Religiosas de la Cruz de Altavista. Presidió el P. Carlos Quiñones. Agradecimos su oración y su interés por nosotros. La acogida de las Hermanas fue cálida, alegre y delicada; un gesto que parece sencillo, pero que encierra una hospitalidad que te llega al alma. Después de la celebración, compartimos el desayuno con ellas, un momento de fraternidad, alegría y gratuidad que valoramos mucho.
Un detalle extra fue el regalo individual que recibimos; cada uno recibió un detalle de reconocimiento, una pequeña señal de que la presencia de todos en este encuentro importaba, que no era solo una reunión de nombres sino una comunión viviente de vocaciones que se fortalecen al reconocerse mutuamente. Al regreso, nos esperaba un momento de oración en la cripta, junto a la tumba de Conchita. Acordarse de Conchita en ese lugar silencioso fue un recordatorio de la presencia constante de ella y de otros santos que acompañan, desde la memoria, el camino de quienes aún caminamos. Agradecimos su cercanía, su ejemplo y su influencia en nuestras vidas, seguros de que siguen entre nosotros para sostenernos.
La llegada del P. Luis Carlos Cervantes, desde Tijuana, fue un poco después de la hora de la comida. Así se completó el grupo de los festejados, abriendo las puertas a un compartir cada uno la propia vida. En la tarde, el encuentro dio un giro hacia lo formal: compartimos historias, logros, luchas y gozos acumulados a lo largo de los años. Fue un ejercicio de memoria viva: la vocación se fue confirmando otra vez, no como un hecho aislado, sino como un proceso que se va afirmando en cada experiencia, en cada servicio, en cada entrega. Se habló de la trayectoria vocacional, de las pruebas superadas y de las alegrías que dan sentido a este camino compartido. Fue un recordatorio claro de que la vocación no es un instante, sino un proceso que se confirma y se renueva en la vida diaria.
El tercer día tuvo su comienzo en la acogida de la comunidad en San Felipe, donde desayunamos con la sencillez que caracteriza a aquellos que viven la hospitalidad como una gracia.
Tuvimos unos momentos de oración junto a la tumba de Félix de Jesús Rougier, Nuestro Padre. “Molde” en el que tenemos que formarnos los Misioneros del Espíritu Santo.
La Eucaristía en la capilla de la Inmaculada trajo un ambiente gozoso, íntimo y conmovedor, un espacio en el que lo trascendente se volvió cercano, donde cada palabra parecía respirar fe y cada gesto, una oración compartida. Fue presidida por el P. Luis Carlos Cervantes.
Tras la celebración, regresamos al Altillo para continuar con la experiencia. La clave de nuestro compartir fue como en un baile en tres tiempos: recordar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrirnos al futuro con confianza. Esa tríada: gratitud, pasión y confianza, quedó como una brújula para el caminar que nos espera. El recuerdo de lo vivido en las jornadas anteriores se hizo presente en cada conversación, en cada silencio compartido, en cada mirada que decía más de lo que podía expresar una palabra.
Por la tarde-noche, un encuentro muy significativo: nos reunimos con los compañeros de grupo que dejaron la Congregación. Cuatro compañeros que profesaron con nosotros y años después continuaron la vida por otros caminos: Carlos Gadsden (hoy diacono permanente), Carlos Eduardo Martínez, Francisco Huergo y Chema Martínez, que vino desde España. Compartimos la alegría con sus familias, disfrutamos de una cena exquisita y brindamos por las decisiones y las sendas distintas que cada uno ha tomado. Fue una cena de recuerdos y nostalgia, de gozo de volvernos a ver, de libertad y de crecimiento: cada quien en su propia vocación, cada familia con su historia, y juntos, atentos a sostener, con la memoria y la gratitud, lo que se ha sembrado juntos.

Nuestro cuarto día estuvo marcado por tres hechos:
- Visita al noviciado de Morelos 31, Tlalpan. Después de desayunar, nuestra jornada comenzó con la emotiva visita al antiguo noviciado en Morelos 31, Tlalpan, lugar donde hace cincuenta y dos años inició el camino de nuestra consagración. Recorrer la casa, los pasillos y demás espacios despertó memorias entrañables. En la capilla hicimos un alto para orar y dar gracias, mientras resonaban en el corazón los ecos de aquellos primeros pasos en la vida religiosa. Terminamos nuestra oración con el Veni Creator Spiritus. No faltaron las anécdotas, las risas compartidas y un dejo de nostalgia que se entrelazó con la gratitud. El momento quedó sellado en fotografías que captaron no solo rostros, sino también la huella de una historia común.
- Visita a la iglesia de la Santa Cruz del Pedregal. Más tarde, nos dirigimos a la iglesia de la Santa Cruz del Pedregal, donde medio siglo atrás tuvo lugar la misa de nuestra primera profesión. Con gratitud y recogimiento hicimos memoria de aquel día fundante, cantamos juntos un canto del P. Marcos Alba (Tuya es mi miseria), que compuso hace cincuenta años y en aquella ocasión fue el canto de entrada. Luego vinieron las fotografías, y la memoria se transformó en gratitud por la fidelidad de Dios a lo largo de estos cincuenta años.
- Encuentro en el Altillo: capilla de Nuestra Señora de la Soledad. El día culminó en el Altillo, en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Allí se realizó un panel con los cinco festejados, quienes compartieron recuerdos, reflexiones y testimonios de vida. La celebración alcanzó su punto más alto con la Eucaristía, presidida por Mons. Gustavo García Siller, con la presencia de algunos familiares, amigos y hermanos de comunidad en un ambiente de fraternidad y acción de gracias. Después, las felicitaciones dieron paso a una cena fraterna, compartida con la comunidad del Altillo, como un signo de alegría, comunión y esperanza para seguir caminando en fidelidad a la vocación recibida.
El quinto día, 17 de agosto, coincidió con la fecha de nuestra primera profesión, hace cincuenta años. Desayunamos en el comedor de la comunidad del Altillo, los cinco festejados y los cuatro que dejaron la Congregación. Continuamos compartiendo la amistad, el gozo, los recuerdos, lo que cada uno está haciendo en este momento.
Después del desayuno hubo una entrevista a cada uno de los que celebran este aniversario. Testimonio, relato vocacional sobre lo que más valoramos en el caminar de estos años.
Enseguida, un rato antes de la Eucaristía, tuvimos una sesión de fotos. Y luego comenzamos la Misa, en la capilla de Nuestra Señor de la Soledad, del Altillo. Presidió el P. Fernando Torre, ayudado por nosotros en algunas partes, dado lo débil de su voz. En la homilía los cinco compartimos lo que nos significa este momento. Terminada la homilía renovamos nuestros votos religiosos. Fue una Eucaristía gozosa, donde se desbordó la gratitud, el cariño, la ofrenda hecha de nuevo a Dios de nuestra vida. No podíamos olvidar a uno de nuestra generación, que ya perseveró: el P. Antonio G. Saravia (Archi): a través de una foto, sonriente, lleno de vitalidad, nos acompañó en este momento, recordándonos la meta a la que anhelamos llegar.

Terminada la Eucaristía pasamos al antiguo comedor del Altillo, donde compartimos una variada comida “de traje”, acompañados de amigos, familiares y un buen número de religiosas.
Tras la comida nos fuimos despidiendo, agradecidos a Dios por dejarnos llegar a este día y por acompañar nuestro caminar con su presencia llena de cariño, paciencia y misericordia.
Estos días de compartir y celebración no se agotan aquí. Nos dejan una huella que trasciende el tiempo: la certeza de que la vida consagrada es una tarea compartida, un camino de vocación que se fortalece en la convivencia, en la memoria de quienes ya no están y en la certeza de que la presencia de Dios se manifiesta en cada gesto de amor, en cada abrazo, en cada oración compartida. Al concluir, la sensación fue la de haber celebrado no solo medio siglo de profesión religiosa, sino también la capacidad de la fe para sostener y renovar la vida. El encuentro terminaba, pero la fraternidad quedaba.
Salimos del Altillo con una sensación de plenitud discreta: lo vivido nos sostiene, lo agradecido nos da alegría, y lo que esperamos, con confianza, se abre como un horizonte lleno de oportunidades para seguir sirviendo, aprendiendo y amando. En ese movimiento, la crónica no es solo un recuento de hechos, sino una declaración de fe: la vocación, celebrada y recordada, continúa siendo nuestra guía para construir un mundo más humano y más cercano a lo que soñamos en común.
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Revista La Cruz. Septiembre – Octubre 2025

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Pascua del Padre Alfredo Haro González MSpS

Queridos hermanos:
Con tristeza les comunicamos que el día de ayer, por la noche a los 99 años de edad, regresó a la casa del Padre, nuestro hermano P. Alfredo Haro González, M.Sp.S., dejando entre nosotros un legado de fe, humildad y entrega.
Agradecemos a Dios que nos permitió tenerlo como hermano.
La misa de cuerpo presente, se celebrará el día de hoy a la 1:00 pm (con transmisión en vivo por este medio: https://www.facebook.com/CasaSanJoseOficial/videos/1498248571348395), y a las 6:00 pm en Casa de Descanso San José.
Encomendamos al Señor el alma de nuestro hermano Alfredo.
Descansa en paz, querido Padre Haro. Tu luz permanece con nosotros.




