Tercera crónica del segundo Noviciado

Queridos hermanos,

Se dice que el tiempo no espera a ningún hombre, y es muy cierto. El tiempo ha pasado demasiado rápido para nosotros aquí en la comunidad del segundo noviciado. Tanto así que hasta hemos perdido, en momentos, la noción del tiempo, y nos quedábamos muy sorprendidos cuando nos dábamos cuenta lo tanto que hemos vivido en tan poco tiempo. He aquí algunos acontecimientos desde nuestra última crónica.

El 7 de julio concluimos la tercera semana de los ejercicios espirituales. Esta vez tuvimos la Eucaristía en la mañana para evitar lo que nos pasó la vez pasada. También logramos a ser más sintéticos en la retroalimentación del discernimiento de tal manera que hasta terminamos mucho más temprano el compartir. Sin embargo, fue muy conmovedor escuchar a cada uno de los hermanos compartir los frutos y experiencias vividas en esta semana. Terminamos con un momento de adoración, agradeciendo al Señor por todo lo vivido. Después cenamos juntos con una lasaña de berenjena que el P. Lino preparó. Invitamos al P. Casimiro a cenar con nosotros, ya que el P. Raúl aún estaba fuera celebrando sus cantamisas y el Hno. Jaime Eduardo Vázquez estaba participando en un curso en la Ciudad de México. Después de la cena seguimos con otra ronda de juegos de Sequence. Ahora con el P. Casimiro presente, tuvimos suficientes para jugar entre dos equipos: los azules (el Hno. Fernando y los PP. Casimiro, Gerardo, y Lino) contra los verdes (los HH. Guillermo, Alfredo, Rolando, y Oscar). Ganaron los azules dos veces. Después, los Padres se fueron a descansar, pero los hermanos se quedaron platicando y jugando el juego del Hno. Oscar.

El 8 de julio fue día de descanso. Empezamos con el ritual comunitario de pesarnos y darnos cuenta de cómo va nuestra salud. Gracias a Dios, ¡vamos bajando de peso! El plan para el día fue retomar el plan que no se pudo realizar la semana pasada por la lluvia: una caminata en el cerro. Después de que los HH. Guillermo, Rolando, y Oscar regresaron de cortarse el cabello, nos preparamos tortas, cada uno a su gusto, para comer estando en el cerro. Nos subimos a la camioneta de la Casa Ruah que nos prestó el P. Casimiro y fuimos hacia las montañas.

Fue un día de sol fuerte. El P. Lino guiaba la comunidad por el cerro, pero después de algunos kilómetros nos perdimos. Pasamos por una cueva que el Hno. Guillermo reconoció de una experiencia previa. Ahí nos quedamos un momento para descansar y luego seguir caminando. Caminamos por un buen tiempo hasta llegar a unas piedras en medio del valle. Subimos ahí, y nos quedamos para comer las tortas. El paisaje fue muy bonito y impresionante.

Después de comer bajamos y seguimos. Nos perdimos otra vez, pero ¡que sorpresa!, nos encontramos unos charcos de agua donde pasaba un río. Ahí paramos para meternos en el agua. Fue muy agradable. Estuvimos ahí más o menos como una media hora, y de repente empezó a ser frío. Una nube gigante se estaba acercando. Nos secamos, tomamos nuestras mochilas, y seguimos adelante para que no nos alcanzara la lluvia.

Ya empezamos a caminar hacia la camioneta. El sol salió otra vez y nos calaba. Fue un camino lleno de cactus y espinas. Algunos de nosotros nos lastimamos con las espinas. El Hno. Rolando se cayó y una piedra filosa le hizo un corte en su mano, pero se puso de pie y siguió caminando. Bajábamos el cerro con mucho cuidado hasta que llegamos al camino que nos llevaba hacia la camioneta. El P. Gerardo se separó del grupo en un momento en que no nos dimos cuenta. Llegamos todos al final del camino, ya muy cansados, pero el P. Gerardo no aparecía. El P. Lino y el Hno. Fernando regresaron para ver si lo encontraban. Unos 15 minutos después, regresaron con el P. Gerardo. Llegamos a casa todos exhaustos.

Para la cena esa noche, los HH. Fernando y Alfredo prepararon una tortilla española. Para los quien no lo saben, la tortilla española contiene rajas de papa cocinada con huevo. Empezaron a preparar la cena en Casa Ruah. Ahí nos reunimos nosotros formandos para continuar la serie de “Mentiras” y regresamos a casa para cenar.

Esa misma noche comenzamos la cuarta semana de ejercicios. Fue una semana corta que nos guiaba hacia una cosecha integral sobre los frutos, o tesoros, más grandes que Dios nos ha regalado en este tiempo. En la noche del 10 de julio llegó el Hno. Rene Álvarez a integrarse a nuestra comunidad. El próximo mes va a ser su ordenación diaconal, y le pidió al P. Lino que lo acompañara en sus ejercicios espirituales para prepararse para lo que Dios le pide.

Tuvimos la última ficha y cosecha de los ejercicios el 11 de julio. Concluimos los ejercicios espirituales del segundo noviciado el día siguiente, el 12 de julio. Después del último discernimiento tuvimos un momento de adoración para cerrar este bloque. Para celebrar, preparamos pizzas para la cena y micheladas. La sobremesa fue muy alegre. Luego el P. Gerardo se despidió de la comunidad porque tenía un viaje programado hacia Oaxaca. Tenía que regresar para las evaluaciones de su comunidad ahí y la despedida del Hno. Edgar Isaí quien estaba terminando su EFOSA.

El P. Lino y el Hno. Fernando llevaron al P. Gerardo al central de autobuses en San Luis. Regresaron cercas de las 11:30 de la noche. El P. Lino se fue directamente a dormir, pero los demás de nosotros nos quedamos jugando Sequence. El equipo de los HH. Oscar y Rolando ganaron los juegos de la noche.

El día 13 de julio fue día de descanso. Como no estaba el P. Gerardo con nosotros, decidimos tener un día más personal. Pero no dejamos nuestro ritual de pesarnos. Esta última semana fue más complejo, pero quedamos más o menos igual de peso.

Nosotros formandos salimos a San Luis para convivir y conocer el Parque Tangamanga. Desafortunadamente todas las atracciones estaban cerradas. Nos dimos una vuelta por el parque en el carro, y después fuimos a conocer a Tequisquiapan. Lo pasamos muy bien, pero si terminamos caminando como 10 kilómetros. Nos tomamos un café y en algún momento en la plática empezamos a hablar de los idiomas. El Hno. Rolando nos dio una mini lección sobre la taquigrafía, y todos nos quedamos muy impresionados. Después comimos comida huasteca y nos tomamos una foto en frente de la iglesia San Miguel.

En la noche toda la comunidad fuimos a la Misa inaugural de la Asamblea de la Provincia Félix en la capilla de la Soledad de la casa de ejercicios en el Santuario. Ahí nos encontramos con muchos hermanos y fue un momento muy bonito de reencuentro. Cerramos el día jugando Sequence otra vez. El equipo de los HH. Fernando y Rolando salieron como campeones.

El día 14 de julio empezamos un nuevo bloque del segundo noviciado, enfocándonos en la identidad carismática y misión de la Congregación, pero con un ritmo más tranquilo y ya no en silencio. El Hno. Rene de lastimó mientras dormía. Estaba soñando que estaba jugando futbol y que iba meter un gol, pero se despertó cuando dio una patada a la pared, ¡y muy fuerte! Lo peor del asunto: no metió el gol. Para la noche decidimos que después de la cena podemos ver la serie de “Avatar: Leyenda de Aang”. La comunidad de Casa Ruah nos prestó su cañón y lo proyectamos en una pizarra blanca que colocamos en la sala de reuniones.

El día 16 de julio nos visitaron el P. David Padrón y el P. Lucio Ordaz, quienes nos acompañaron en la Eucaristía. El P. David presidio y en la homilía nos compartió su propia experiencia de vida religiosa y lo que el Señor le regaló en su segundo noviciado. Fue una misa muy conmovedora y fraternal. El P. Lucio tenía que irse inmediatamente después de Misa.  Más tarde llegó nuestro superior general, el P. José Luis Loyola, para visitarnos mientras cenábamos. Ya en la noche después de las despedidas y lavada de loza, los hermanos jugamos un poco más de Sequence. Esta vez el equipo de los HH. Rolando y Guillermo ganaron tres veces consecutivas.

Ya estamos terminando esta semana de carisma y misión, y pronto llegaremos al fin de esta etapa. Les agradecemos de corazón por habernos acompañado con sus oraciones mientras estuvimos en el gran silencio de los ejercicios espirituales. El Señor ha sido muy bueno con nosotros, regalando a cada uno mucho más de lo que esperábamos. Desde nuestra comunidad aquí en Jesús María les mandamos muchos saludos y un fuerte abrazo. Seguiremos trabajando las últimas fichas del segundo noviciado. Lo demás lo hará Él.

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