Queridos hermanos,
Aquí desde la humilde casa de la Alianza de Amor, en el silencio de Jesús María, les compartimos algunos acontecimientos de nuestra comunidad del segundo noviciado. Desde la última vez que nos reportamos, han sucedido muchas cosas. Concluimos ya las primeras dos semanas de ejercicios espirituales de mes, repasando la historia de nuestras vidas, retomando nuestros principios y fundamentos y consignas, y cada uno descubriendo nuevos rasgos de su vocación personal y como se sitúa dentro de la Congregación.
Al terminar cada semana de ejercicios hay un día de cosecha para retomar los frutos de la semana y entender como nuestro Señor nos anda llevando a cada uno. Estos frutos luego se comparten entre nosotros, apoyándonos mutuamente para discernir bien la voluntad de Dios. Y luego, terminando esto y después de celebrar la Eucaristía, en el momento de la cena entramos en el momento más anhelado de la semana: ¡Deo Gratias! Un día entero de descanso. En el momento de Deo Gratias, después de la cena, hemos jugado más juegos de Sequence, ¡y se pone muy competitivo la cosa! Sin duda, los reyes de Sequence han sido el equipo del Hno. Fernando y el P. Lino.
El 16 de junio, tuvimos un descanso al concluir la semana de preparación antes de empezar los ejercicios propiamente. Los PP. Lino y Gerardo tuvieron reuniones de consejo del Gobierno General que atender, entonces nosotros hermanos tuvimos el día para nosotros. Decidimos tener la levantada libre y luego pasar la tarde jugando juegos de mesa en Casa Ruah y desfrutar de algunos elotes. Sin duda fue un día muy tranquilo, pero bien disfrutado.
El 20 de junio fue la cosecha de la primera semana de ejercicios, se inauguró el Deo Gratias durante la cena y nos tocó una tormenta de lluvia. Estaba goteando agua adentro de la cocina y el comedor en varios lugares, ¡pero no nos desanimábamos! Estábamos ansiosos de hablar. La sobremesa estaba llena de risas y anécdotas, y felicitamos al P. Lino por sus recetas esta semana. Todo estaba absolutamente delicioso, nutritivo, ¡y sin azúcar! Al día siguiente entramos en el primer discernimiento del segundo noviciado, el compartir de nuestros frutos. Duramos casi todo el día escuchándonos y dándonos retroalimentación. En la cena tuvimos Deo Gratias y festejamos con tacos de pastor y asada, preparados por el P. Lino, y también con la tarta de manzana que hizo. El P. Alex Rubio llegó por la tarde y nos acompañó para la cena. Los delegados de formación tenían reunión los próximos días para revisar informes de los hermanos del postulando, noviciado, y filosofía. Por lo tanto, nosotros hermanos tuvimos otro día de descanso nada más nosotros. Fuimos a San Luis para pasearnos. Pasamos por el catedral, la iglesia de la Compañía donde Nuestra Madre recibió la visión de la Cruz del Apostolado, comimos pizzas, y caminamos por las tiendas de la plaza llamada The Park.
Ese día también pasamos por algunas cosas de despensa para compartir en la cena. Fuimos toda la comunidad invitados a cenar con los delegados de formación y los formadores en Casa Ruah. Ahí disfrutamos mucho el convivió con nuestros hermanos. Lo disfrutamos tanto que no nos queríamos ir, pero esa misma noche empezábamos la segunda semana de ejercicios. En la tarde del 23 de junio celebramos la Eucaristía y la renovación de votos de los HH. Fernando y Alfredo. Fue una manera especial, particularmente para ellos, para empezar esa semana de ejercicios, ya que el enfoque fue el seguimiento de Jesús.
El día 30 de junio, concluimos la segunda semana con el discernimiento, y esta vez nos tardamos aún más. En la Misa todos estábamos tan exhaustos que nos sentimos como zombis. Festejamos en la cena con hamburguesas, y nos quedamos platicando sobre la formación y la Congregación. Constatábamos que la Congregación está en un momento nuevo de transformación. Fue una conversación muy profunda e intensa.
Para el día de descanso del primero de julio habíamos decidido ir hacia el cerro para nadar en la presa que está por ahí. Desafortunadamente, llovió toda la noche y seguía lloviznando en la mañana. Entonces decidimos mejor hacer el descanso más personal, pero si nos juntamos para desayunar y también pesarnos para ver si hemos bajado de peso después de esta semana de ejercicios. Andábamos muy animados, queriendo usar la pesa que trajo Lino para también darnos cuenta de todo nuestro bienestar, ya que la pesa se puede conectar al teléfono y nos explica el estado de salud de cada uno. Fue muy revelador la información y nos motivaba a echarle más ganas como el cuidado de la salud.
El resto del día fue muy tranquilo. Jugamos juegos de mesa—el Hno. Oscar enseñó a todos un juego que él se inventó en sus días como estudiante universitario—y luego fuimos a visitar a las Hermanas de la Cruz y comprar algo de su tiendita. Los hermanos fuimos a conseguir elotes y luego llegamos a Casa Ruah para ver una serie. Mientras el resto del mundo estaba preparándose para el juego de México en el Mundial, nosotros en Casa Ruah mirando una serie llamada “Mentiras”. Si, es verdad, no somos tan aficionados.
El Hno. Guillermo se dedicó a preparar la cena con la ayuda del Hno. Fernando. Empezaron a cocinar mientras que estábamos en Casa Ruah. Pero de repente nos cayó un fuerte rayo y se fue la luz en todo Jesús María. Llegamos a Casa Ruah en el carro, y como no sabíamos cómo abrir el portón sin la luz, lo dejamos ahí y caminamos a casa. En casa, los PP. Lino y Gerardo ya nos esperaban. El P. Lino tenía preparado la ensalada y el postre, solo faltaba terminar el platillo principal del Hno. Guillermo. Nos hizo una pasta de berenjena. Usamos velas para alumbrar el comedor. Terminando la cena, entramos ya en la tercera semana de ejercicios en plena oscuridad.
El día 3 de julio interrumpimos el silencio por causa de la ordenación del Diácono Raúl y para recibir a la familia del P. Lino que se estaba hospedando en la casa junto a nosotros para el fin de semana. También recibimos a Benjamín, un aspirante que tiene deseos de entrar al postulando en nuestra Congregación, y al Hno. John Terron que vino para la ordenación y quiso cenar con nosotros. Después de cenar, fuimos todos al Santuario para un concierto especial que fue dedicada al Diácono Raúl. Ahí nos encontramos con nuestros hermanos novicios y estudiantes de filosofía, y muchos más conocidos. Terminando el concierto, nos quedamos todos en la plática. Cómo nadie se iba, empezaron a cerrar el templo y el Santuario mismo.
El día siguiente, fuimos con mucho ánimo a la ordenación sacerdotal de Raúl Ruiz. Mons. Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio, Texas y hermano nuestro, nos guio en oración al pie de la Cruz del Apostolado, donde estábamos reunidos con muchos de nuestros hermanos sacerdotes, novicios, y estudiantes, todos emocionados por este acontecimiento tan especial. Aquí Raúl hizo una profesión de fe muy solemne y firmó los documentos referentes a su ordenación y lealtad a la Iglesia, junto con Mons. Gustavo y el P. Casimiro Carrillo. Luego fuimos todos en procesión desde la cruz hasta el templo.
La Misa fue muy conmovedora. El arzobispo Gustavo animaba al P. Raúl a ser un sacerdote que, a través de su ungimiento, permite que Cristo alcancé a su pueblo. Los papás y abuelos del P. Raúl estaban muy conmovidos, y cada uno le dio la bendición a Raúl y un abrazo muy fuerte. Al fin de la Misa, el P. Raul agradeció a todo mundo, y expresó que en este día, todos hemos ganado el juego, porque tenemos un sacerdote Misionero del Espíritu Santo más para la obra del Señor.
El convivió después de Misa fue lleno de encuentros para nosotros del segundo noviciado. Ahí en Casa Félix vimos a los postulantes, ex-Misioneros, miembros de la Familia de la Cruz, y muchos amigos que hemos conocido en nuestros apostolados. En la noche, cenamos con la familia del P. Lino, el gobierno general, y el P. Rogelio Cardenas quien llegó a visitarnos. El Gobierno General tuvo reunión después del convivió en Casa Félix y tenían planeado reunirse también el día siguiente.
El 5 de julio, participamos en la primera misa del P. Raúl en la capilla de Guadalupe con las Religiosas de la Cruz. Colaboramos con el coro con algunos de los hermanos estudiantes de filosofía. El P. Diego Guevara, formador del Postulantado con los padres de la comunidad de Casa Ruah y de nuestra comunidad concelebraron, y el P. Rogelio estuvo al lado del P. Raúl para apoyarlo en su primera misa, también concelebrando. Después del desayuno, retomamos el silencio y tomamos el día para retomar las experiencias del fin de semana. En la tarde, tuvimos un momento de adoración ante el Santísimo y cada uno compartimos los frutos del día. Sin duda la celebración de la ordenación de Raúl aumentó la experiencia del segundo noviciado y nos dio nuevas luces para seguir en la tercera semana de ejercicios. Después de darle gracias a Dios con un Padrenuestro, reservamos al Señor y regresamos al gran silencio.




