Crónica de la séptima tanda intensiva de Formación Permanente

Tepoztlán, Morelos, 7-29 de julio de 2025

El lunes 7 de julio, entorno al mediodía, dio inicio el séptimo período de Formación Intensiva, que duró hasta el martes 29, coordinado por el P. Gerardo Herrera MSpS, apoyado por el P. Ignacio Hernández MSpS.  Ese día llegamos 46 Misioneros del Espíritu Santo, de los 48 convocados, a la Casa Villa María Inmaculada, propiedad de los Oblatos de María Inmaculada, administrada por Misioneras Claretianas, en Tepoztlán, Morelos.

Con el lema «un mejor nosotros», esta tanda, llamada por algunos, “la de los remisos”, por ser la última del sexenio, fue también la más numerosa de este sexenio, ¡quizá poco más de la cuarta parte de los Misioneros del Espíritu Santo de votos perpetuos!

Llegamos de cinco países y diversas comunidades. El más joven de 40 años y los tres mayores en los 75 años de vida. Algunos dan servicio en un templo o parroquia, otros en una comunidad de ministerio más específico; unos en alguna casa de Formación Básica, otros en el gobierno, o acompañando a hermanos ancianos, o que necesitan cuidados especiales. Unos están viviendo el duelo de dejar su comunidad, la ciudad, o hasta el país en el que han vivido recientemente. Otros en la natural expectativa antes de llegar a una nueva comunidad. Unos viviendo la crisis que conlleva la edad o el momento vital, otros más bien acompañando situaciones de crisis; sea comunitaria pastoral, congregacional, eclesial, o social. En fin, una nutrida diversidad…

Lo primero, como suele ser al inicio, luego de instalarnos en las habitaciones y ubicar las instalaciones, fue un ejercicio para reconocernos, mediante una meditación corporal que facilitó el padre Gerardo Herrera, y luego un plenario para recibir algunas instrucciones prácticas. Luego tuvimos un par de días en sabroso silencio, para que cada uno reconociera cómo llegaba, y compartirlo luego en alguno de los doce grupos de acompañamiento; algunos de dos, otros de tres, cuatro, cinco y hasta seis integrantes; unos ya formados por afinidad generacional y otros se formaron in situ, ex professo y ad hoc.

Cada mañana, muchos buscaban el ejercicio físico; unos corriendo dentro de casa, otros saliendo a caminar o trotar, o a algún gimnasio o piscina cercanos. Hubo un par que jugaba un poco de baloncesto, y otros se ejercitaban en su habitación. Luego nos reuníamos en la capilla para orar y meditar, ayudándonos de los documentos elaborados por un equipo, y posteriormente a desayunar, para luego dar inicio al trabajo, hasta la hora de la comida. Por la tarde se retomaba el trabajo hasta las 6:30 PM, hora de la celebración eucarística.

Después de cenar; algunos se reunían en unas mesas cerca al área de oficinas, para jugar algo o charlar. Otros se aplicaron armando rompecabezas, y varios buscaban afanosamente alguna zona de la casa donde recibir suficiente señal de internet para ponerse al día con mensajes u otros asuntos. Eso sí, a más tardar a las 11:00 PM ya no se veía a nadie afuera de su respectiva habitación, gracias en buena medida a la amable amenaza de que, a esa hora, se libera a los perros que cuidan la casa. Algunos opinaban que es un mito, muy efectivo, eso sí, para mantener el control, y otros afirman haber visto a los perros en realidad, pero gracias a Dios, todos salimos ilesos.

Como en las demás tandas; tuvimos cuatro talleres. Primero el del ámbito emocional y afectivo; facilitados, uno por el P. Alex Rubio MSpS y el otro por la Dra. María del Pilar Saviñón. Luego uno más breve sobre la Cultura del buen trato, facilitados por el P. David Padrón y la Lic. Zaida. Posteriormente un taller comunidad y trabajo en equipo; facilitados, uno por Gloria Hernández, y otro por Mauricio Pineda. Y el último sobre el liderazgo y celo apostólico; facilitados uno por el Dr. Jaime Laines y otro por  la Lic Guadalupe Gómez. Durante los días de talleres, se podía ver reuniones en pequeños grupos distribuidos en la casa, ya sea para compartir reflexiones o experiencias, o para jugar o hacer alguna actividad creativa. No faltaban los plenarios y los recesos con café, infusiones y galletas.

También hubo jornada de revisión médica, con los doctores Jorge Morán y Javier Sánchez. De salud todos en general bien salvo algunos resfríos o malestares estomacales que no se agravaron, y un caso de erisipela que fue debidamente controlado.

Tuvimos tres días de descanso. El primero fue el martes 15. Ese día, algunos fueron temprano al Tepozteco. A medio día un nutrido grupo fue a visitar la Fundación Rougier, por iniciativa del p. Roberto Pantoja, actual director, y luego dieron un paseo en Cuernavaca. La noche previa hubo película. El segundo descanso fue el domingo 20. Aunque continuaron las entrevistas médicas, no faltó oportunidad para salir a pasear. Algunos visitaron la casa de la Provincia Cristo Sacerdote en Cuautla, invitados por el P. Pedro Arteaga y otros se organizaron para visitar algún sitio de interés turístico, unos en Cuernavaca y otros en Taxco. Varios optaron por caminar cerca o quedarse en casa y reunirse en la comida para compartir una carne asada, promovida por el P. Horacio Guillén y secundada por el P. Luis Carlos Cervantes, responsable de la animación del grupo. Varios celebraron la Eucaristía a las 6:30 PM, presidida por el P. Miguel Ochoa, en acción de gracias por su cumpleaños.

El tercer día de descanso fue el sábado 26.  Siete salieron de la casa a las cuatro de la mañana (gracias a que ese día los perros fueron encerrados a las tres de la madrugada) hacia el Instituto Nacional de Cancerología, en Tlalpan, CDMX, con la intención de ofrecerse como donadores de sangre y plaquetas, en apoyo a nuestro hermano, el p. Homero Merlín MSpS, de cuyo estado de salud hemos estado muy pendientes. Por diferentes razones, sólo uno, el padre Leonardo Pizano, pudo donar sangre y plaquetas. Entre tanto, otro grupo de diecisiete, salió poco después de las seis de la mañana, rumbo a Querétaro, para participar en la celebración de la primera profesión de ocho hermanos como MMSpS. Otros fueron a Cuautla y algunos optaron por descansar en casa.

Hubo, claro está, días para festejar, cantar Mañanitas, y brindar o partir pastel: El martes 8 por los 25 años de ordenación presbiteral de Alfredo Larios, Miguel Ochoa y Juan José González. El viernes 11 los 27 años de ordenación de Leonardo Pizano y Gilberto (además de José Luis Loyola). El Domingo 13 fue el cumpleaños 70 del P. Alfredo Ancona. El sábado 19 el 17 aniversario de ordenación de Alejandro Ramos y Sergio González (además de José Hernández). El domingo 20 fue cumpleaños del p. Miguel Ochoa. El lunes 21 el 18 aniversario de ordenación de Roberto Pantoja. Y el domingo 27 celebramos 28 años de ordenación de Edgar Sánchez (con Ricardo Castillo, Salvador González y Alfonso López).

Los últimos tres días fueron para cosechar todo lo vivido, reelaborar el proyecto personal de vida, y valorar la tanda en conjunto. El domingo 27 hubo partido de Volleyball y una carne asada que ofreció la Casa. El lunes 28 hubo cena de cierre, y luego una tradicional “chorchita” muy a nuestro estilo, con canciones estilo blues, y otras muy mexicanas, unas en inglés y algunas en portugués. Hubo bromas, chistes y ocurrencias. No faltaron las risas, ni la emotividad.

Sería difícil describir todas las anécdotas y detalles. Hay muchas, muchas fotos (gracias al talento de varios) y mucha diversidad; por ejemplo, unos propusieron amplios silencios para animar la oración matutina; y otros; rezos, reflexiones, cantos o música. Quienes presidieron cada Eucaristía nos ofrecieron también diversidad; unos mediante una breve pero honda homilía, y otros con varias homilías durante la celebración. Varios ayudaron con la animación musical para oraciones, celebraciones y festejos: René Carrera, Eduardo Suanzes, Armando Tovalín, Alfredo de la Cruz, Stephano Kankech, Alejandro Ramos, Juan José González y Lino Ruelas. Otros ofrecieron un servicio continuo, como el hermano Santos a cargo de la Sacristía, o el padre Luis Carlos Cervantes en la animación. Y varios muy atentos cotidianamente; como Juan José, que cada comida pasaba por las mesas ofreciendo la jarra con agua de sabor sin azúcar, o Doménico, que cada cena se quedaba discretamente a ayudar a recoger todos los trastes. En los cumpleaños, Armando Tovalín animaba con canciones festivas en cuatro  idiomas.

Hubo de todo en el grupo. Quienes prefieren más la intelectualidad y quienes se decantan más por narrar vivencias. Quien tiene el don de la fina ironía, y quienes más bien hacen uso de un humor más sarcástico o mordaz. Unos son más discretos y a otros llaman más la atención. En fin, diversidad en estilos de personalidad, preferencias y carismas personales, pero en todo momento prevaleció un ambiente de afecto fraterno.

En general, concluimos muy agradecidos y contentos; valorando positivamente un privilegio como éste, además del diseño general y del servicio en la Casa. Se mencionó que en el futuro se podría sondear con antelación las preferencias, o que sería de mucho provecho aprovechar una reunión como esta para compartir más formalmente nuestras experiencias y experticias, hablar sobre lo que nos preocupa o nos importa más en nuestras comunidades y países, o reflexionar sobre los actuales retos de la Congregación, o los conflictos que padecemos como la Iglesia y en el mundo. Pero, al final, el martes 29 de julio partimos con una motivación clara: Buscar ser, cada vez más, un mejor nosotros…

Rogelio MSpS

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