Esta es la frase que muchos habitantes de Americana nos han estado diciendo desde que llegamos a esta ciudad los Misioneros del Espíritu Santo, concretamente en las personas de los padres Gilberto Suárez y Alejandro Ramos.

Los parroquianos, los padres de la ciudad y el mismo Obispo José Roberto (antes de ir a la nueva arquidiócesis donde fue destinado), en la misa en que nos confió la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, nos han acogido muy afectivamente. En ésta, pudimos contar con la presencia de las tres comunidades (Itapevi, Leme y Belo Horizonte), así como con algunos padres diocesanos.

Esta comunidad, está ubicada casi a la mitad de distancia entre las comunidades de Itapevi y Leme, lo que favorece nuestra convivencia, creando lazos de fraternidad entre nosotros, en este inicio como Delegación.





Los primeros días, como tuvimos que esperar la conclusión de la remodelación de la casa, vivimos en la casa del diácono permanente Pedro, quien es viudo y quien con mucha alegría nos recibió y nos ofreció con generosidad lo que tenía. También nos favoreció a tener una entrada a la parroquia de una forma diferente, pues visitamos las casas de las personas que nos ofrecieron algún café, merienda, comida o cena. Fue una experiencia muy rica y variada, pues personas de 99 y 94 años, aún activas y lúcidas nos cocinaron y conversaron amablemente con nosotros.
También esta última semana, estamos acogiendo a dos de nuestros hermanos estudiantes: Jesús e Ivan, que vinieron a pasar la Semana Santa con nosotros y nuestra parroquia, que cuenta con dos comunidades, San Juan Bautista y San José Operario. Comenzamos el Lunes Santo con una convivencia aquí en nuestra comunidad, donde serán bienvenidos también ustedes hermanos, cuando Dios les permita venir por estas tierras. Como comunidad, seguimos adaptándonos a este nuevo ritmo, enfrentando los retos de una parroquia que tenía poca actividad pastoral, donde queremos en un primer momento, conocer más que proponer algún cambio.



¡Contamos con la oración de ustedes! ¡Felices Pascuas!
Fraternalmente: P. Alejandro Ramos MSpS
