A cincuenta años del inicio de los Vicariatos

Mtra. Mariana Gómez Villanueva

AHMSpS

En el 2024 se cumplen cincuenta años de la implementación de l0s Vicariatos en la Congregación. Esta nueva forma de administración y gobierno que autorizó el IX Capítulo General se basó en una serie de estudios y encuestas que se pusieron a disposición no solamente de los padres capitulares, sino de todos los MSpS.

Los equipos precapitulares fueron los responsables de delimitar los temas que serían prioritarios para el próximo Capítulo, por lo cual, se reunieron y tuvieron varias sesiones de análisis a partir del mes de mayo de 1974, en la comunidad de San José del Altillo. De estas juntas se vislumbraron dos temas centrales en los que se enfocaría el próximo Capítulo: la expansión internacional y la posibilidad de constituir la Congregación en Provincias. El equipo que llevó a cabo los análisis de dichos temas fue el de Gobierno, quienes publicaron sus resultados en el mes de junio de 1974.

Como se puede leer en estos documentos, existía ya cierto deseo por dar un paso adelante y constituirse en provincias. Al retomar este tema salió de forma recurrente una problemática que algunos MSpS identificaban y que permearía tal deseo en ese momento: la Congregación seguía siendo eminentemente mexicana. Algunos se preguntaban por qué, si el “mensaje de la Cruz e[ra] también para todos los hombres”, aún no se lograba tener un verdadero espíritu internacional. El documento preparatorio contenía ocho fuertes respuestas a esta pregunta:

1. Después de sesenta años de vida la Congregación sólo se ha extendido dentro de la República con cierto vigor, muy raquíticamente en otros países. Hace pensar el que Institutos más jóvenes, que han nacido en idénticas circunstancias que las nuestras, hayan podido en menos tiempo establecerse, y con solidez, en otras naciones.

2. Parece que ha faltado, desde luego, una debida y atinada visión, orientación y programación: objetivos, metas, medios. Varias fundaciones del extranjero se han hecho en vista a un trabajo concreto, a veces muy ajeno a la misión de la Congregación (…).

3. Ha faltado continuidad en la aceptación y por lo tanto en el apoyo de los Superiores Mayores. No se han analizado y revisado frecuentemente la situación. Se ha dejado casi todo a la iniciativa y capacidad de las personas que se han enviado. La promoción y el impulso no han sido del Gobierno General.

4. Se ha improvisado mucho. No se han estudiado detenidamente, como ya decíamos, ni los objetivos, ni las metas, ni los medios; pero tampoco se ha estudiado el ambiente y los sitios donde se hacían las fundaciones. Se ve todo y todo se examina conforme a la perspectiva de México y no con una perspectiva amplia, internacional, que respete personas, idiosincrasias, culturas, costumbres, etc., muy ajenas a las nuestras.

5. El personal no ha sido suficiente ni apropiado. Las personas no han sido preparadas de antemano; no van con el propósito de ambientarse y menos de integrarse a distintas comunidades humanas. Muchos han querido hacer en el extranjero pequeñas ínsulas de México, donde se implantan gustos y tradiciones mexicanas. (…)

6. Se quiere que las cosas marchen bien y pronto. Se piensa que abrirse campo en el extranjero es como hacer una nueva fundación en México, donde ya se nos conoce, se nos estima, se nos facilitan los medios. (…)

7. Ante las inevitables dificultades o fracasos fácilmente nos desanimamos y dada nuestra natural inconstancia nos replegamos o “soñamos” en otros campos de expansión que de lejos nos parecen más propicios.

8. La ayuda económica ha sido frecuentemente raquítica e insegura. Se han autorizado fuertes compromisos económicos y no se ha encontrado luego el respaldo y apoyo necesario para solventarlos.[1]

[1] AHMSpS, fondo MSpS, sección Gobierno, serie Capítulos Generales,
caja 19, expediente 6, “Equipo precapitular de gobierno”, 1974.

El resultado de este estudio fue importante, aunque no menos incisivo, pues constituyó uno de los primeros documentos que dieron cuenta de la necesidad de abordar la expansión internacional a partir de pautas muy diversas. El documento propuso de forma contundente que el Gobierno General debía marcar como tarea del siguiente sexenio la atención y el fortalecimiento de “los campos de expansión”, que, para ese momento, se encontraban principalmente en España y Estados Unidos. Por si esto fuera poco, se propuso al Capítulo General que ya no se abrieran nuevos campos de expansión hasta fortalecer los que ya se tenían, para canalizar así los esfuerzos de una forma más asertiva.

Este informe impactó también al segundo tema prioritario del Capítulo, que fue el paso de la Congregación a provincias. En un principio no se habló de Vicariatos, éstos aparecieron durante el Capítulo como una forma de mediar entre el cambio y la permanencia de la estructura de gobierno. Como se puede ver en el análisis precapitular, había opiniones divididas frente a este paso que quedaron al descubierto en los Capítulos Delegacionales, lo que llevó a los miembros del Capítulo General a pensar en una estructura intermedia entre las delegaciones y las provincias. El documento planteó que, si bien existían ya las condiciones suficientes para solicitar la aprobación de las provincias a los dicasterios, los gobiernos delegacionales deseaban avanzar de forma más lenta:

Según las circunstancias por las que atraviesa la Congregación aunque absolutamente hablando es posible el paso del Instituto al Régimen Provincial, las circunstancias de la Congregación y de la misma Iglesia han hecho comprender a los Capítulos Delegaciones que por el momento no es conveniente el paso por varios motivos, entre otros porque en dos periodos no se prevé crecimiento en la Congregación. El capítulo de Madrid pide la supresión de la Delegación territorial de Europa. Y los de México y Guadalajara coinciden en cuanto que México considera inoportuno y pide se prescinda por el momento del régimen provincial y Guadalajara se pronuncia por el régimen actual de delegaciones.[2]


[2] AHMSpS, fondo MSpS, sección Gobierno, serie Capítulos Generales,
caja 19, expediente 6, “Equipo precapitular de gobierno”, 1974.

Existían en el seno de la Congregación formas distintas de ver el futuro y analizar su presente. El análisis anotó que la Congregación contaba con un número suficiente de religiosos, así como de casas, que para ese momento eran alrededor de treinta y cinco. Además, se planteó la necesidad de que la Curia General estuviera integrada por ocho religiosos mínimo y que no debía compartir su lugar de residencia con otra comunidad, a fin de evitar interferencias. También se propuso la posibilidad de tener tres provincias, cuyas cabeceras podían estar en México, Guadalajara, Madrid, Tijuana o en alguna casa de Estados Unidos. Aunque era deseable que todas las provincias contaran con una subsistencia económica propia, para ese momento, solamente la de México y Guadalajara podían hacerlo. Asimismo, era necesario contar con un sólido trabajo vocacional en cada región.[1] Estas fueron algunas de las propuestas que se hicieron tempranamente con respecto a las provincias y que daban cuenta del gran anhelo que existía con respecto al crecimiento congregacional.

Finalmente, el Capítulo de 1974 aprobó un cambio a la estructura de gobierno, pero éste no fue el de las provincias.[2] Los MSpS entendieron que se requerían condiciones específicas que, aunque en los números existían, la realidad era desafiante en muchos sentidos, más valía ir con cuidado. Estos cambios dan cuenta de la gran complejidad de vivencias que tenían no solamente las congregaciones religiosas, sino la Iglesia católica en general para ese momento en un contexto de cambio y aggiornamento.


[1] AHMSpS, fondo MSpS, sección Gobierno, serie Capítulos Generales, caja 19, expediente 6, “Equipo precapitular de gobierno”, 1974.

[2] MSpS, Documento final del IX Capítulo General, México, Edición Privada, p. 34.

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